Con nuestros deportes moldeamos personas a su mejor versión.


Cómo lo hacemos?

Nuestro Club con más de tres décadas de historia y con deportistas olímpicos siendo el Club más laureado de España, nos esforzamos para que cada deportista sea más eficiente, ayudando a entender los procesos en la mejora del rendimiento y aumentando la satisfacción del deportista en cada repetición, eliminando defectos y errores en la ejecución de las técnicas, gestionado riesgos y toma de decisiones con una mejora continua que brota al identificar las áreas susceptibles de mejora el mismo competidor, dándole un plan de mejora para abordar esas áreas, aplicando cambios constantes, supervisando y midiendo los resultados, renovando los procesos con un seguimiento para identificar constantemente las áreas de mejora con trabajos innecesarios que supone una pérdida de tiempo y provocar riesgos potenciales para la salud de los deportistas con consecuencias en talentos desperdiciados por sobreentrenamiento o mal gestionados.

Sin embargo, es la punta del iceberg, trabajamos las emociones, la frustración aparece cuando no se logra conseguir lo que se desea.

Este tipo de situaciones de bloqueo donde existe una incapacidad de lograr lo que uno quiere, pueden provocar en los deportistas, incluso en los más pequeños, sentimientos de fastidio, ira, ansiedad o desamparo.

La vivencia de los acontecimientos están relacionados con la capacidad personal que tiene cada niño de manejar sus emociones.

Así, el origen de la frustración no estará tanto en las situaciones externas en sí mismas, sino en la manera en que el niño las afronta, desde que son pequeños, los niños han de aprender unas normas y adquirir capacidades que les ayuden a resolver situaciones frustrantes.

La incapacidad de superar este tipo de contrariedades debido al bajo nivel de tolerancia provoca malestar y no disfrutar del deporte. A largo plazo, el niño abandonará la actividad.

Cuando hablamos de baja tolerancia, los entrenadores se pueden encontrar con dos tipos de niños:

– Los sobreprotegidos. Son aquellos niños que parecen frágiles, sensibles, con miedo a ser evaluados y a equivocarse ya que no están acostumbrados a resolver los problemas por sí mismos. Son niños que no les gusta la competición, no quieren salir a jugar y se bloquean ante las directrices que les indica.

– Los exigentes. Son niños perfeccionistas que se vuelven agresivos cuando no les salen las cosas cuando quieren. No toleran el fallo de los demás y se enfadan cuando no juegan. Los errores que comete siempre son culpa de algún compañero o del árbitro.

Aprender a tolerar la frustración permitirá que los niños puedan enfrentarse de manera positiva a las distintas situaciones que vivirán en el futuro. Tanto progenitores como entrenadores pueden enseñar al niño a tolerarla. Es algo que se puede trabajar y mejorar.

– Dando ejemplo. La actitud positiva de los padres y entrenadores al afrontar situaciones adversas para que los niños aprendan a solucionar problemas.

– Esfuerzo lo primero. Desde casa y desde el equipo deportivo es importante que se dé el mensaje de la necesidad de esforzarse, ya que es la mejor vía para conseguir lo que uno se propone.

– No sobreproteger. No facilitar todo a los pequeños. Que sepa aprender de los errores y de la equivocación.

– Objetivos. Ponerle al niño desde casa y en el equipo unos objetivos razonables y alcanzables. No exigir cosas que por su edad o madurez sean inalcanzables.

– Técnicas de relajación. Tanto en casa como en el equipo enseñarle a usas técnicas que le permitan estar más tranquilo.

– Enseñar a identificar la frustración. Desde casa es importante enseñarles a saber las señales que indican que empieza a frustrarse.

– Enseñar que de los fracasos se aprende. Desde la actividad deportiva es importante que se centre en el aprendizaje y la mejora que en la competición y los resultados. “Es más importante aprender a ganar que ganar».

La formación de los hombres exitosos del mañana requiere de hábitos y prácticas que deben comenzar desde hoy. Algunos señalan a la crianza, la comunicación y la relación entre padres e hijos como algunos de los principales aspectos que inciden en el carácter emocional de los niños.

Anímalos a practicar un deporte. El desarrollo emocional de tus hijos incluye aspectos físicos y mentales. Los deportes son una excelente herramienta para desarrollar ambos. Por ello, te invitamos a inscribir a tus hijos en actividades deportivas de acuerdo a su edad.

Enseñamos a relacionarse con otros. Un aspecto clave para fortalecer el carácter emocional de tus hijos es ayudarlos a ser empáticos y a fortalecer sus relaciones. Relacionarse con otras personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia.

Ayudamos a ser independientes. La independencia es uno de los valores más importantes para que los niños sean emocionalmente más fuertes. apoyándolos en sus tareas, pero haciéndoles saber que ellos lo pueden lograr por sí mismos. Promueve la autoconfianza. De esta forma, se sentirá más seguro de cualquier meta que se proponga en su futuro.

Invítalos a ser comunicativos. Para fomentar la inteligencia emocional es primordial que tus hijos puedan expresar con toda libertad lo que sienten o piensan. Nuestro Club es un lugar donde se promueva con tolerancia la discusión de ideas.

Establece normas claras. Las normas y figuras de autoridad son imprescindible en la vida de personas exitosas. A través de ellas, los niños pueden aprender la disciplina. De acuerdo con el diario El Tiempo, los niños en nuestro Club un sistema de normas de comportamiento estructurado tienen mayor probabilidad de logro que aquellos que no saben qué deben y qué no deben hacer.

Enséñalos a reconocer las emociones básicas. Recomendamos enseñar a los deportistas a identificar emociones como alegría, tristeza, rabia o ansiedad. De esta forma aprenderán a reconocerse a sí mismos por sus emociones e identificarán las reacciones que les provocan diversas situaciones.

Una forma de poner este punto en práctica es a través del juego de los roles. Con esta actividad, los más pequeños pueden divertirse y desarrollar la empatía, sus emociones e imaginación. Además, aprenden a crear y respetar reglas cuando sustituyen su rol por el tuyo o juegan a ser un entrenador, un árbitro, etc…

Ayudamos a crear rutinas diarias. Enseñarles a tener estructuras durante el día los pueden ayudar a ser personas más planificadas, con objetivos más claros y estables emocionalmente.

Enseñamos el valor de cuidar su salud. Demostramos con nuestro ejemplo la implementación de hábitos saludables como la importancia de una alimentación balanceada, hacer ejercicio, dormir y tener tiempo para recrearse. Prohibimos las drogas, siendo incompatible con el consumo elevado de alcohol o tabaco. Una persona sana físicamente tiene mejor salud emocional y sabe manejar con acierto los conflictos.

Propiciamos el autodescubrimiento. Tus hijos necesitan conocerse a sí mismos e identificar su carácter y sus emociones. Cada acontecimiento en sus vidas es una oportunidad para autodescubrirse. Les invitamos a reflexionar siempre acerca de sus actos y promueve alguna práctica que incluya la meditación.

Déjalos cometer errores. Los errores son parte de la vida y del crecimiento personal. Nada va a pasar si una persona se equivoca, ni tiene por qué sentirse frustrado o deprimido. Que tus hijos lo sepan es también parte de su inteligencia emocional.

Damos opciones. Enseñamos lo que es la cooperación. Explicamos el porqué de las cosas. Utilizamos el deporte para controlar su mal comportamiento. Seguimos una rutina. Les enseñamos a empatizar. A no gritar ni comparar unos niños con otros.

Queréis niños emocionalmente fuertes y preparados para ser los hombres del futuro, íntegros, educados, con una comunicación amable?

Este es vuestro Club! Bienvenidos!!!

Juan Pedro Tomás, Presidente del Club Budokan